sábado, 1 de agosto de 2015

Julio de 2015: Comienzan los grandes cambios


Queridos lectores,

Este mes de Julio ha acabado con el signo del cambio, de los grandes cambios que ya están comenzando a tomar cuerpo y que van a marcar la segunda mitad de este 2015. A pesar de que desde los medios se pretende proyectar una imagen de tranquilidad y serenidad, lo cierto es que el ambiente de  nerviosismo es creciente. Y no es para menos, porque la desestabilización a la que nos enfrentamos no se refiere sólo a la disponibilidad de recursos (y por ende, la imposibilidad de continuar con este sistema económico basado en el crecimiento infinito), sino a la rápidamente creciente inestabilidad climática y la no menos emergente inestabilidad política. Comencemos con el resumen de este mes de Julio de 2015.

A principios del mes la Agencia Internacional de la Energía emitió un comunicado en tono muy serio, con una puesta en escena pensada para realzar la gravedad e importancia de lo que iba a decir. Habida cuenta de que, a pesar de las advertencias de los últimos años, el mundo continúa consumiendo combustibles fósiles como si no hubiera mañana (y a este paso no lo habrá), la estrategia de la AIE es ahora intentar meter miedo a las grandes compañías que se dedican a la explotación de combustibles fósiles, y así afirma que pueden perder miles de millones de dólares en inversiones que no se van a poder rentabilizar a medida que cada vez más sectores económicos se alejen de los combustibles fósiles. Tal advertencia parece, en realidad, un tanto pueril. En primer lugar, porque si hay una tendencia a la desinversión (y efectivamente es el caso, pero no por la preocupación ambiental, como ahora comentaremos) las propias compañías lo detectarán antes que nadie y ya se adaptarán al volumen inversor real; y en segundo lugar, porque la evidencia histórica muestra que ningún actor económicamente relevante se ha desenganchado nunca de los combustibles fósiles. Y es fácil de comprender por qué: ninguna otra fuente de energía tiene las mismas buenas propiedades: alta densidad energética, fácil de transportar, versatilidad en el uso, gran rendimiento... Ninguna compañía apostará por fuentes de energía que reduzcan su competitividad. Lo que sí que pueden hacer es reducir su actividad si no hay suficiente demanda de sus productos, que es exactamente lo que está pasando.

Y es que ciertamente la demanda de combustibles fósiles está cayendo, pero no hay nada que la esté sustituyendo. Lo que sucede es que la demanda de energía, de todo tipo, está cayendo. Lo que está en ciernes es una enorme crisis económica de alcance global, con China, la factoría del mundo, a la cabeza de la contracción de la demanda. Las autoridades chinas están gastando dinero a espuertas para apuntalar su bolsa, con éxito moderado, pero los vaivenes bursátiles no cesan y en cualquier momento la bolsa china podría colapsar. Seguramente, el problema de fondo es que China no puede aumentar su producción porque no hay suficiente demanda para sus productos en un Occidente que, aunque se niegue a reconocerlo, está cada vez más empobrecido. Por tanto, los problemas de demanda de petróleo que explicábamos hace meses se agravarán en los próximos meses, profundizando más aún la actual caída de precios.

Los problemas de China repercuten aumentando los problemas que se presentaban en otras partes del mundo, principalmente en las economías exportadoras de materias primas. Un dolar caro y la caída global de la demanda de muchas materias primas, desde la soja hasta el cobre, ha puesto en jaque a la mayoría de las economías de América del Sur, pero su vecino del norte no está en una situación mucho más boyante. En un reciente análisis publicado por Ron Patterson sobre el último Drilling Productivity Report del Departamento de Energía de los EE.UU. se ve que la producción de petróleo ligero de roca compacta (light tight oil) ha llegado ya a su máximo y a comenzado su declive; en Bakken:



en Eagle Ford


en Niobrara



y probablemente está llegando a su máximo en Permian:


y en el resto de regiones:



El hecho es que la producción de petróleo de fracking de los EE.UU. llegó a su máximo en Marzo de 2015:


Cuando los despistados expertos de guardia que pueblan nuestras teles se den cuenta de que la producción de petróleo de los EE.UU. no está aumentando como indicaban las proyecciones no actualizadas de principios de año, sino que en realidad ya lleva meses disminuyendo, comenzarán a decir que si debido a la bajada de precio de petróleo las petroleras estadounidenses se reservan el petróleo de fracking, que si el fracklog (la práctica de perforar pero no terminar los pozos) les permitirá volver al negocio en cuanto los precios se recuperen y toda una retahíla de barbaridades sin sentido económico. Todo antes de aceptar que en realidad el petróleo de fracking es demasiado caro como para que la economía lo pueda tolerar (no hablemos ya del gas de fracking), que si las compañías se han mantenido a flote hasta ahora ha sido gracias a los seguros (hedges) de garantía de precio a 80$ el barril (que ya están caducando sin ser renovados) y que, en suma, el fracking es y siempre fue una estafa que en realidad ya estaba llevando a la ruina a las petroleras antes de la caída de precios que empezó a finales de 2014. Como siempre, a todos esos expertos, con todo nuestro cariño, les dedicamos nuestra guía.

Por supuesto que la debacle del petróleo está empezando a tener consecuencias, que presagian un semestre final del año bastante complicado para los productores, públicos y privados, de petróleo. Hace unos días Shell anunció que su beneficio se redujo un 14% y que despediría a 6.500 trabajadores; si eso le pasa a una de las grandes multinacionales del sector, imagínense cómo lo estarán pasando las medianas y pequeñas compañías (quizá algunos expertos que antes mencionábamos podrían poner en mejor contexto los actuales "ataques bajistas" contra la cotización bursátil de la española Repsol). Pero más preocupante es el anuncio de Emiratos Árabes Unidos de la supresión desde hoy, 1 de Agosto de 2015, de todos los subsidios al consumo de gasolina en su territorio, que pasará a venderse a precios internaciones. Eso no es poco: para los habitantes del EAU supondrá una subida de precio del 100%, lo que ya podemos imaginarnos que no será bien recibido. EAU ha adoptado esta medida para aliviar la actual presión fiscal que le supone la caída de ingresos del petróleo, pero contrariamente a lo que piensan muchos de los expertos de salón y de plató el coste de producción de barril de petróleo no es sólo el coste técnico de producción del mismo, sino también la mínima redistribución de la riqueza para evitar que la población se vuelva contra la clase dirigente. EAU se acerca a la bancarrota petrolífera, y no era de los países que necesitaba precios más elevados: ¿qué va a pasar con otros países que necesitaban precios del barril de petróleo más altos? Los próximos meses prometen ser agitados, pues la demanda permanece débil y no parece que el precio del petróleo vaya a volver a subir hasta que la producción de petróleo no se reduzca considerablemente en medio de la bancarrota de empresas y países.

Para aquellos que albergan la esperanza de que alguna fuente de energía vaya a substituir al petróleo, no está de más señalar que no parece que las cosas vayan por ese camino. Dejando al margen las consideraciones bienintencionadas sobre las energías renovables (las cuales son sin duda el futuro, pero el futuro no tiene por qué ser tipo BAU), lo que se está viendo es una contracción generalizada del uso de materiales y energía. El problema más grave de esta contracción es que se va destruyendo capacidad productiva, que dadas las complejidades actuales de la explotación de cualquier materia son difíciles de recuperar una vez perdida; en suma, que se avanza a una destrucción de la capacidad productiva no sólo de petróleo sino de toda materia prima, simplemente porque lo que queda ya no es asequible, es demasiado caro de producir y nuestra economía necesita costes más bajos tanto económicos como energéticos. En suma, es el perverso mecanismo de altos precios - destrucción de demanda - caída de precios - quiebra de compañías productoras - destrucción de la producción y vuelta  a empezar. La espiral de la decadencia energética y económica. Un ejemplo de ese efecto de destrucción de demanda - destrucción de oferta en espiral nos lo ofrece la fuente de energía que más posibilidades tenía de reemplazar al petróleo en el corto plazo: el carbón. Después de la relativa sorpresa que supuso que la Agencia Internacional de la Energía reconociese en su último informe que el carbón podía estar llegando a su propio cenit productivo, nos encontramos en la actualidad que muchas compañías productoras de carbón están quebrando. Otra materia prima crítica, ésta imprescindible para los sueños de electrificación en masa de una sociedad movida con electricidad de origen renovable (que, por cierto, no es la mejor manera de aprovechar la energía renovable) es el cobre. Chile, el principal productor del mundo, está viviendo jornadas muy agitadas por el desplome del precio de este metal (y la consiguiente merma de ingresos) y  por el anuncio de que sus minas podrían estar llegando al temido pico del cobre. Y podríamos seguir un buen rato enumerando multitud de países cuyos presupuestos son demasiado dependientes de los ingresos por la exportación de materias primas y que ahora mismo están en una situación económica comprometida (lo cual no deja de ser paradójico, si lo piensan bien, pues son estos países los que tienen las materias primas y siempre se las podrían guardar para ellos).
 
Entre tanto, los cambios de los grandes patrones climáticos nos indican que a la ansiedad económica que provoca la llegada del peak everything se le va a tener que sumar la preocupación cada vez mayor por el clima.  De acuerdo con el último informe del Centro de Predicción Climática de la NOAA, estamos asistiendo a un fenómeno de dimensiones inconcebibles y absolutamente inusual: El Niño se está desarrollando en el Pacífico, seis meses antes de lo que debería pasar, y con una amplitud que hace anticipar que tendremos El Niño hasta mediados del año que viene. La superficie del Pacífico es inusualmente elevada, con anomalías de temperatura (desviaciones con respecto a la medida histórica para el mes de Julio) de entre dos y tres grados en el Ecuador (y también en frente de California, fenómeno asociado a la profunda sequía de la zona):

Aparentemente el Pacífico había actuado como un tampón, reteniendo parte del incremento de calor de las últimas décadas y moderando la subida de temperaturas, pero actualmente está devolviendo ese exceso de calor, según se explicaba en un reciente trabajo del Jet Propulsion Laboratory (liderado por cierto por Verónica Nieves, una antigua doctoranda mía, una expatriada científica más). A uno de nuestros expertos de salón y de plató, que el océano se caliente sobre vastas áreas entre dos y tres grados más de la media seguramente le deja frío, pues considera que dos o tres grados no es para tanto. Aquí se ve de nuevo la falta de formación técnica de nuestros líderes y opinadores: baste hacer notar que la capacidad calorífica de un litro de agua es unas cuatro mil veces más grande que la de un litro de aire (¿o no usan Vds. agua en sus radiadores?), y que la profundidad de la capa de agua sobrecalentada puede llegar a los 700 metros. Estamos hablando, por tanto, de una gigantesca cantidad de calor retenida por el mar y que éste está en parte devolviendo a la atmósfera.

¿Qué efectos traerá este El Niño de proporciones monstruosas? El Niño es una perturbación de alcance planetario, y está siempre conectado a eventos extremos, desde grandes inundaciones a extremas sequías. Y también a huracanes más intensos. Seguramente es debido a eso que durante este mes de Julio hemos visto un tren de tres tifones consecutivos (sí, han leído bien: tres, uno detrás de otro) barriendo el Pacífico. Quizá porque no han pasado por este rincón de Europa donde vivo mis compatriotas no se habían enterado, pero no nos preocupemos: seguro que si alguna vez viene algún huracán intenso a visitarnos las noticias nos informarán de ello con todo lujo de detalles.

¿Es tan improbable que un huracán de cierta entidad llegue a Europa con fuerza suficiente como para causar estragos semejantes a los que hacen en otras latitudes? Si han mirado con atención el mapa de anomalías de la temperatura superficial del océano de más arriba se habrán dado cuenta de que en el Atlántico hay un brazo de agua caliente que se extiende de Florida hasta España, y que el Mediterráneo está también experimentando anomalías intensas de temperatura. Son el calor y la humedad de la superficie del océano los que alimentan a los huracanes, por lo que la actual situación favorece un escenario, el de la llegada de un huracán a Europa, evento que afortunadamente para nosotros es a pesar de todo esto poco probable. Las continuas olas de calor africano que ha experimentado Europa durante estas semanas han contribuido a elevar tanto la temperatura del aire como la del mar hasta los extremos, y aunque un huracán sigue siendo una posibilidad remota no lo es tanto un temporal de levante de gran intensidad en la zona del Mediterráneo Occidental donde yo vivo, semejante al que se produjo en un anómalo 30 de Noviembre el año pasado. Y eso hablando sólo de Europa: por todo el hemisferio norte el calor es agobiante, con temperaturas por encima de los 50 grados en Oriente Medio. ¿La presencia de tantas anomalías hacen presagiar un éxito, por fin, de la Cumbre sobre el Clima de Naciones Unidas de este Diciembre en París? Es dudoso. Ya podemos anticipar que se pondrán las excusas de siempre, se contemporizará, y al final no se avanzará en nada. Si en medio de la cumbre llegase un huracán a la capital del Sena, quizá los delegados allí congregados tendrían que aceptar que, efectivamente, algo muy gordo está pasando con el clima.

El último gran cambio que se ha manifestado con más intensidad durante el pasado mes de Julio es el político. Por un lado hemos asistido al bochornoso fiasco griego. Como ya explicamos, el Gobierno de Alexis Tsipras ha cedido a las abusivas condiciones impuestas desde el gran capital internacional, en un intento de evitar males mayores a su población. Intento infructuoso, pues las mismas falsas recetas que han hundido a Grecia estos años acabarán de destruirla, y ocasión perdida para plantar cara a un abuso que no cesa. Entre tanto, en España, el Gobierno español ultima la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2016 casi cinco meses antes de lo habitual, en pleno verano, con el silencio cómplice y culpable del resto de partidos tanto parlamentarios como extraparlamentarios. El trasfondo son las elecciones que tendrán lugar en Diciembre y la necesidad de proyectar una imagen a los amos del capital de que España cumplirá sus draconianos compromisos, por lo menos durante el año que viene, a pesar de que el Gobierno que saldrá de las urnas probablemente no tenga nada que ver con el actual (o quizá sí, y más de lo que pensamos). Así, el gran capital tendrá un año para extorsionar al Gobierno español entrante y forzarle a seguir la hoja de ruta marcada, que no puede ser muy diferente a la de Portugal, Italia o incluso Grecia. La prensa repite una y otra vez que España ha comenzado ya la recuperación económica (a pesar de las ominosas señales a escala global que explicábamos al principio de este post, y que hacen presagiar una gran recesión global en ciernes) y el Ministro de turno dice que nadie discute que España está volviendo a crecer y el líder de la oposición acepta tal falacia. La realidad es que las bases de la exigua recuperación española del último año son muy débiles: como nos muestra Jesús Nácher en La proa de Argo, casi nada ha cambiado en el modelo productivo español, que sigue siendo igualmente poco viable, y su naufragio sobrevendrá en un par de años si los eventos internacionales no fuerzan su caída más prematura. Pero eso no importa en estos meses electorales, en los que además hay que insistir en que esta vía, la que propone el Gobierno español, es la única viable, y que apartarse de ella puede ser la causa de que vuelva la temida recesión (buena manera de auto-justificarse ante lo inevitable, echando de antemano la culpa a otros).

Y es que uno de los problemas internos que comienza a quitarle el sueño a los políticos españoles en general y al Gobierno español en particular es el desafio soberanista catalán. Después de ningunearlo durante años y tras meses trudados de vodevil de anuncios y amenazas, el Gobierno español ha comprendido que los promotores de la independencia de Cataluña van en serio. Los dos partidos de más peso en el Parlament catalán concurrirán a las elecciones autonómicas que se convocarán la semana que viene para el día 27 de Septiembre con una lista única y con un único punto en su programa: declarar la independencia de Cataluña. Dicha lista, más la de la Candidatura d'Unitat Popular (que también es independentista pero ha preferido presentarse aparte) pueden conseguir cerca de la mitad de los votos válidos y con toda seguridad (dado el sistema de circunscripciones electorales en Cataluña) bastante más de la mitad de los escaños. Por qué se ha llegado a este callejón sin salida es algo que la Historia tendrá que analizar en su momento; el hecho es que el desafío está sobre la mesa, y la posibilidad de que los independentistas consigan más de la mitad de los votos (fundamental para dar legitimidad a sus aspiraciones) es remota pero no imposible. Pase lo que pase en esta elecciones, está claro que marcarán un antes y un después en la vida política española, y dado que la victoria de los independentistas está garantizada los problemas se enconarán, por más que el Gobierno fatuamente insista en que lo único que se puede hacer es aplicar y respetar la ley (la española, claro está).

Muchas son las grietas y muchos son los problemas. Nos empeñamos en creer que nada pasa cuando en realidad pasa de todo, y bastante grave. Nuestro mundo se está desequilibrando políticamente, económicamente y climáticamente. En particular, y por volver al tema central de este blog, con la llegada del cenit del petróleo de fracking en los EE.UU. el mundo ha llegado, con bastante probabilidad, a su peak oil. Agárrense, porque de ahora en adelante todo va a ser descenso.

Salu2,
AMT

jueves, 23 de julio de 2015

La energía en Latinoamérica

Queridos lectores,

Erasmo Calzadilla y Demián Morassi han preparado este post sobre la energía en Latinoamérica que estoy seguro que va a ser del máximo interés, especialmente para nuestros lectores del otro lado del Atlántico.

Salu2,
AMT




A ella le gusta la gasolina.
Reseña de las estadísticas energéticas para Latinoamérica.
En los últimos diez años los cantantes de reggaetón cambiaron la idea que se tenía de la música latinoamericana. En sus videoclips abunda la adrenalina, el voltaje, la calentadera, la velocidad, las motos de alto cubicaje, los automóviles deportivos, los yates lujosos y los jóvenes hiper-sexuados. Un tema de Daddy Yankee da la clave para comprender lo que subyace: estamos enganchados con los combustibles fósiles.
Hace unas semanas British Petroleum, publicó su informe anual [1] y sí, tenía razón el reggaetonero: Somos adictos al petróleo; que constituye casi el 50% de nuestra dieta energética y cada año consumimos más.

La adicción al crudo es peligrosa, porque es muy alta y el declive de la producción de oro negro está al doblar de la esquina. Si el consumo y la producción de este combustible continúan al ritmo de los últimos años, en menos de un quinquenio nuestros pozos serán incapaces de satisfacer la creciente sed. La abstinencia de petróleo tiene un rostro feo; que lo cuenten Grecia, Siria y Yemen. El panorama es más grave de lo que parece puesto que buena parte de las reservas están ya vendidas a grandes y poderosos consumidores de otras regiones del mundo.
Producción y consumo de petróleo.png
La larga temporada de altos precios no fue suficiente estímulo para acelerar el bombeo de crudo más allá de cierto límite. El precio y la producción se comportaron de manera inelástica confirmando la tesis de que, más que económico, se trata de un asunto geológico, y con la geología es un poco más difícil inflar los números.
El deterioro de la industria petrolera en Latinoamérica es apreciable en lo concerniente a la refinería. Tanto la capacidad como el flujo de refinería cayeron escalonadamente durante la década; recuperarlas resultará difícil para una región del mundo cuya economía desacelera desde hace varios años.
refinería.png
Esto se traduce en dependencia: En 2004 éramos exportadores netos de derivados del petróleo (0,6 millones de barriles diarios). Bastó una década para convertirnos en importadores netos de aproximadamente 1,6 millones de barriles diarios.
La producción de petróleo, combustible clave para el desarrollo económico, está mal repartida a lo largo del continente, unos extraen mucho y otros nada.
Producción de petróleo por países.png
Los productores, como era de esperar, consumen significativamente más que el resto.
Consumo Productores y no productores.png
Si esta desigualdad continúa, en el futuro se abrirá aún más la brecha entre unos y otros..
Fuentes de energía renovable y otras
Las renovables (en este apartado BP incluye eólica, solar, biomasa y geotérmica) crecieron exponencialmente durante los últimos años. Aun así, a la altura de 2014 su aporte al mix energético total es todavía despreciable (2,8 %). No está de más recordar que las renovables sólo producen electricidad, que constituye una parte no mayoritaria de las necesidades energéticas de un país.
Los biocombustibles también crecieron a buen ritmo en los últimos diez años, a costa de áreas naturales de altísimo valor ecológico (entre otros valores) y arrebatando terreno al cultivo de alimentos. Detrás de tantos destrozos uno esperaría encontrar una fuente de altísimo e insustituible aporte energético, pero no, los biocombustibles han reportado un bajísimo rendimiento (Brasil, el productor con más historia, consigue entre 2,5 y 9 litros de output por cada litro que invierte [2]) y un ridículo aporte al consumo total (2%).
producción y tasa de crecimiento por fuente.png
Muchos se preguntan si los biocombustibles, las renovables u otras podrán compensar el declive de las fósiles en la región latinoamericana.
A continuación graficamos el consumo y la producción energética correspondiente a todas las fuentes. Y trazamos las líneas de tendencia suponiendo un comportamiento lineal.
producción y consumo de energía.png
El gráfico está diseñado asumiendo que la tendencia actual va a continuar, cosa muy poco probable. Poco probable porque la caída del petróleo arrastrará a las otras fuentes de energía; pero además los biocombustibles, la energía hidráulica y la nuclear se verán frenados a corto plazo por límites físicos del sistema.
Aún asumiendo que estas “desgracias” no sucedieran, en muy poco tiempo el consumo de energía superará la producción. O para ser más exactos, el consumo tenderá a ajustarse a la producción declinante y arrastrará consigo a la economía.
El análisis poblacional saca a la luz otro agravante. Pese a la pobreza crónica, o tal vez por ella, la población latinoamericana crece a un ritmo más acelerado que la producción de energía. La producción de energía per cápita llegó a su cenit y declina desde 2006. El consumo por habitante parece haber llegado a una meseta; su caída tendrá un alto impacto social.
producción y consumo de energía por habitante(1).png
Conclusión
A pesar de haber sido bien dotados por la naturaleza, el panorama energético de la región luce complicado. Si el rumbo de las cosas no cambia (sólo un milagro podría) crisis económicas y políticas romperán la precaria armonía que logró el continente en estos años.
Necesitamos mirar cara a cara al problema y dejar de fantasear con soluciones mágicas.  Ni la lucha contra la corrupción o el narcotráfico, ni las renovables, ni el fracking, ni gobiernos progresistas podrán evitar lo inevitable.
Pero no todas son malas noticias. El reggaetón de alto voltaje y la cultura consumista que le acompaña correrá la misma suerte que la gasolina. Y mañana o pasado los sobrevivientes podrán intentar otra vez un mundo que “baile y cante” a un ritmo más humano.
Notas
El informe de BP separa a Centro y Sudamérica (incluyendo a Puerto Rico) de Norteamérica, donde se encuentra México; en nuestro trabajo incluimos a los primeros y al último dentro de Latinoamérica, aunque cultural y lingüísticamente no es exacto.
Para aportar, cuestionar o sacarse dudas remitirse al Foro Crashoil

miércoles, 15 de julio de 2015

Frente al saqueo



Queridos lectores,

Hace no tantos siglos como nos gustaría, en esa época en la cual las naciones europeas estaban aún forjándose, cada vez que las arcas de sus amos se vaciaban los ejércitos de conquista de estas naciones solían financiarse mediante el saqueo y el pillaje de las poblaciones donde guerreaban. A veces, la perspectiva de conseguir un buen botín hacía que los asaltantes mantuvieran largos asedios de las amuralladas ciudades, que acababan por caer más por razón del hambre que por las escaramuzas militares. En algunas ocasiones, los defensores se resistían a su destino final y, quizá movidos por la desesperación, lanzaban un osado ataque a los sitiadores con la esperanza de romper el asedio; en los muchos casos en que esta medida precipitaba la caída de la ciudad, el saqueo se volvía más despiadado, con un peaje de víctimas indefensas superior al que los asaltantes se habrían cobrado si el arrojo de los asediados no les hubiera enardecido y el rencor por las propias bajas sufridas no los hubiera cegado de furia. Así los pueblos frecuentemente asediados aprendían una dura lección: por mal que causase el pillaje final, a veces era muy inferior al que sobrevenía si te resistías.

Estos días pasados me han venido a la cabeza estas imágenes de asedios medievales (y no tanto) al leer tantas noticias sobre lo que está pasando en Grecia y ver cómo evoluciona la situación de este país aún europeo y reputado como la cuna de la democracia.

Asumo que están Vds. al tanto de las principales noticias, así que me permitirán que haga un resumen de los hechos con un enfoque un tanto diferente al que han oído en los noticieros de estos días.

Como comentábamos en un reciente post, la ratio de endeudamiento público al PIB de Grecia ha crecido a buen ritmo durante los últimos años, hasta llegar a ser el 177% del PIB de ese país. Y eso ha pasado a pesar de que los sucesivos gobiernos de ese país (incluyendo el tecnocrático que se impuso en 2011 con un golpe de Estado blando) han aplicado a rajatabla el recetario que le ha ido marcando el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (a veces travestida de "EuroGrupo" o grupo de ministros de finanzas de la UE). Estos tres organismos se han constituido en una especie de organismo tripartito, denominado en la prensa "la troika", que esencialmente está representando los intereses económicos de los grandes poderes económicos que tienen la mayoría de la deuda griega (y de otros países). En vez de representar los intereses de una mayoría de ciudadanos, esta troika está representando a los intereses privados de una minoría, eso sí, muy poderosa.

El caso es que los griegos, cansados de tantos recortes y tantas medidas de austeridad (como también lo están tantos ciudadanos europeos, de Londres a Berlín, de París a Dublín, de Madrid a Lisboa, y de Roma a Bruselas), decidieron confiar en un nuevo partido, Syriza, calificado habitualmente al menos en los medios españoles de "izquierda radical" (aunque si uno mira su programa parece más bien socialdemocracia bastante clásica pero, eso sí, democrática, que parece que es eso lo que ya no se lleva). Y resulta que ese Gobierno nombró como ministro de economía a Yanis Varoufakis, doctor por la universidad de Essex, profesor de economía en varias universidades del Reino Unido, Australia y últimamente de Atenas, y por encima de todo un autor reputado por su condena del ultraliberalismo económico que asfixia el mundo. Así que cuando este profesor asumió el cargo pensó que se podía convencer a la troika con argumentos lógicos y razonados de que las medidas que estaban imponiendo a los griegos eran un suicidio económico y que llevarían a una situación de endeudamiento insostenible; y que por el contrario otra política haría viable la economía griega y el pago razonable de la deuda. Tras muchos encontronazos con los responsables de la troika llegó el momento de renegociar un paquete de deuda que Grecia tenía contraída con el FMI y que vencía el 30 de Junio de 2015. 

Renegociar, según la troika, consistía en pedir un nuevo crédito (con su plazo de vencimiento y sus intereses) para poder pagar la deuda que vencía. Pero, como cualquier hijo de vecino puede darse cuenta, financiar deuda vencida con más deuda es la receta segura hacia el desastre, pues los intereses hacen crecer la cantidad adeudada a un ritmo exponencial. Pues no se engañen: si la deuda supone ahora el 177% del PIB de Grecia no es porque los griegos sean unos manirrotos o unos vagos. Los ejemplos concretos de abusos y despilfarro cometidos por administraciones griegas, que por lo demás podrían encontrarse por toda la geografía europea si se toman la molestia de buscarlos, se convierten en los medios de comunicación en categorías universales, como si esos excesos explicasen todo el drama griego; pero no es verdad. Lo que verdaderamente ha llevado la deuda pública griega a la estratosfera (y también lo que la hace crecer enormemente en los demás países europeos) son dos factores: por un lado, el absurdo de financiar deuda con más deuda, y por el otro, la transferencia de deuda privada de los bancos hacia el sector público mediante el truco aberrante de pedir prestado a bajo interés al BCE para después prestarlo al estado griego a un interés mayor.

El gran pecado de Varoufakis fue creer que, porque tenía la razón de su lado, podría argumentar con un discurso construido a fuerza de datos y hechos y mostrando un plan alternativo y viable que llevaría a Grecia a un futuro mucho mejor de lo que le proponía la troika. Lo que se encontró delante fue un ejército de matones disfrazados de ministros y altos funcionarios que hacían el trabajo sucio a ciertos intereses que en realidad no son los de ninguna nación, sino los del gran capital. Como él mismo contaba en una reciente entrevista, daba igual lo que dijera y que hasta sus interlocutores reconocieran que Varoufakis tenía razón: iban a machacarle. Con la opinión pública europea en contra, retratados por los medios occidentales como poco menos que una pandilla de descerebrados radicales incapaces de comprender la inexorable y evidente lógica del ultraliberalismo, el Gobierno de Alexis Tsipras convocó de urgencia un referéndum para consultar al pueblo griego para saber si aceptaba las condiciones del acuerdo de "rescate" ofrecido por la troika; y a pesar de que los medios occidentales anunciaban una y otra vez que el referéndum sería reñido la realidad mostró que casi dos tercios de los griegos rechazaban las condiciones que se les quería imponer. 

Al convocar el referéndum el Gobierno de Syriza había cruzado un punto de no retorno para la troika. Al apelar a la voluntad del legítimo poseedor de la soberanía griega para que decidiese sobre un asunto de tanta enjundia para su futuro, Tsipras dejaba claro que la troika era un organismo no sólo no democrático, sino contrario a la democracia. El daño a la imagen del FMI, el BCE y la CE ha sido grande, pues, a pesar de toda la cantidad de ruido mediático volcado para intentar confundir a los pueblos soberanos del resto de naciones europeas, no son pocos ya los ciudadanos europeos que están convencidos de que la troika es solamente una pandilla de extorsionadores a sueldo. Así que la canciller alemana dejó claro que no quería ningún trato con Grecia hasta que se supiese el resultado del referéndum, con la esperanza de que éste fuera desfavorable a Tsipras y así se viese obligado a dimitir y convocar elecciones. No tuvo suerte, pero para la troika el objetivo prioritario fue, desde ese momento, derribar al gobierno griego. Y el proceso ha sido implacable: primero consiguieron forzar la dimisión de Varoufakis y después endurecieron aún más el paquete de medidas que exigen a Grecia. ¿Qué lógica tiene que, después de recibir un mandato popular tan claro (que no sólo obliga al Gobierno Griego sino a la Comisión Europea, pues Grecia es parte de la UE) la troika decida que tal mandato puede ser avasallado y, a modo de escarmiento, decide incrementar el pillaje? El caso es que, con la probable complicidad del Banco de Grecia (no olvidemos que las personas en el gobierno de estas instituciones centrales suelen pertenecer al mismo grupo de intereses), consiguieron asustar lo suficiente a Tsipras para que sucesivamente echase a Varoufakis y después aceptase un paquete de medidas peor que el que su pueblo rechazó no hace ni dos semanas. En este mismo momento el Parlamento griego vota en una tempestuosa sesión la implementación de tales medidas, que serán aprobadas con el apoyo de la oposición y de la mitad de Syriza que aún es leal a Tsipras, mientras su Gobierno salta por los aires, las protestas se multiplican en la calle y el país se ve abocado a unas nuevas elecciones en unos pocos meses; elecciones en las que su partido será enterrado junto con las ilusiones que se albergaron durante estos pocos meses.

¿Qué ha pasado aquí? ¿Cómo puede ser que se hayan torcido tanto las cosas? ¿Cómo puede haber fracasado en un lapso tan breve el único Gobierno que se ha atrevido a plantar cara a los matones financieros?

La clave de todo está en la orientación que Syriza le ha dado y le da a esta crisis. La lectura que hace Syriza, al igual que la que están haciendo otros movimientos políticos surgidos de la protesta popular como el español Podemos y el italiano Movimiento 5 estrellas, es que esta crisis es una estafa del gran capital y que podemos salir de ella con un plan sensato para reactivar la economía y con una mejor distribución de la riqueza; y que de hecho aceptar ese plan también sería del interés del gran capital, porque garantiza un retorno viable de la deuda (en un plazo más extendido, eso sí). Esta lectura de la situación, como ahora explicaré, es profundamente errónea y por eso el resultado más probable para los partidos que la sustentan es el fracaso más estruendoso y la condena a desaparecer rápidamente por ese desagüe de la Historia por donde fluyen las grandes desilusiones.

Fíjense que una de las raíces de la actual crisis griega está en la imposibilidad, debido a la normativa que lo regula, de que el BCE pueda financiar directamente a los países de la zona euro. Según los mil y uno analistas económicos que menudean en nuestras teles, es "evidente" que tal posibilidad debe estar prohibida porque si no los Estados abusarían de la "barra libre" que les daría el BCE. Sin embargo, tal argumento es obviamente espurio, desde el momento en que los bancos privados usan esa facilidad de crédito a buen interés para en cuestión de segundos prestar ese mismo dinero a los Estados a través de la compra de deuda soberana, eso sí, a un mayor interés. Si el BCE fuese un organismo público, no tendría demasiado sentido que favorezca un infundado beneficio privado que se basa en este espurio arbitraje. Y si el BCE fuese un organismo privado, debería ser de su mayor interés ahorrarse los intermediarios y obtener él directamente un mayor beneficio por el dinero que presta. Planteo las dos hipótesis (que el BCE sea un organismo público o un organismo privado) puesto que, como suele pasar con los bancos centrales en Occidente, no está del todo claro qué es; como explica la Wikipedia, se rige por la legislación europea pero tiene capital social y acciones. Esa extraña dicotomía del BCE, análoga en ciertos aspectos a la que tiene el FMI, explica muchas de las cosas que suceden hoy en día, pues mientras que los medios presentan al BCE y al FMI como organismos públicos, en realidad sus medios y fines dejan claro que están al servicio de intereses privados. Sólo desde la perspectiva del interés del gran capital internacional se explica esa extraña normativa del BCE: por medio de la financiación de la deuda pública, el BCE garantiza el negocio de la banca privada, y en caso de emergencia el rescate "invisible" de la misma transfiriendo su deuda privada a deuda pública de países que luego serán acusados de "vagos" e "incumplidores". Un saqueo más perfecto que los de la antigüedad (aunque no menos cruento, puesto que sus víctimas se cuentan por millones).

¿Y por qué el BCE ha pasado de simplemente garantizar un lucrativo negocio a la banca a orquestar un saqueo, que hoy se cobra Grecia, mañana Portugal, Italia y España, y en unos años Francia o Holanda? La razón es, en realidad, bastante simple: porque hemos llegado a un momento histórico del capitalismo, el fin del crecimiento. El crecimiento económico toca a su fin porque, simplemente, la oferta de recursos naturales que ha de impulsar la actividad económica se está estancando, y cuando la oferta caiga así tendrá que hacerlo la demanda y la actividad: es el Peak Everything y su consecuencia, la Gran Escasez. No faltarán los expertos de turno que nos asegurarán que, con el progreso tecnológico y las mejoras en la eficiencia, la demanda material y energética estaría llegando a su máximo sin que eso suponga que la actividad económica tenga que resentirse: es la vieja falacia del pico de demanda. Sin embargo, es difícil argumentar que se esté produciendo una mejora en eficiencia en medio de una crisis económica que no acaba, justamente porque ese (falso) argumento  es que la mejora en eficiencia permite producir más con menos; ¿dónde está, entonces, esa prosperidad sin consumo de recursos? Lo que se ve, por el contrario, es la caída económica acompañada de la caída del consumo de recursos (hecho que se disimula tanto como se puede con otra recurrente falacia, la de la mejora de la intensidad energética, la cual se consigue en los países civilizados externalizando a otros países las actividades más sucias y intensivas en recursos para la producción de bienes que luego son transportados para ser consumidos en Occidente, con un mayor gasto energético implicado). En realidad, que la ligadura entre economía y energía es tan estrecha que cualquier mejora tiene un recorrido limitado es fácil de argumentar científicamente, aunque eso no guste a los economistas.
 
Hace ya cinco años, cuando este blog iniciaba su andadura, apuntaba a una hipótesis que cada día va cobrando más sentido: si el crecimiento se detiene y, peor aún, comienza el decrecimiento forzoso, las inversiones financieras, sin fundamento en el mundo material, simplemente no tienen sentido. Los agentes financieros más poderosos intentarán, por tanto, ir liquidando activos financieros y los irán convirtiendo en activos tangibles, bienes físicos, mientras la situación económica a su alrededor se va progresivamente agravando. Analicen a la luz de esta última reflexión la situación actual de Grecia: en el paquete de medidas que la troika conseguirá imponer en el altar de la inmolación política de Syriza está la obligación de que Grecia ponga activos públicos por valor de 50.000 millones de euros en un fondo que será gestionado por la troika y que servirá como aval en caso de impago. Impago que está asegurado, en realidad. Si estuviéramos en el siglo XIV, los asediados dirían que los asaltantes están penetrando por la brecha de la muralla de Atenas. Pero estamos siete siglos más tarde y los griegos no tienen la suerte de verse con los almogávares.

Los hechos que vemos y estamos viviendo nos indican que, en realidad, el capital es perfectamente consciente de la llegada del fin del crecimiento. Ya no basta con saquear países considerados periféricos por el gran capital, como se hizo en las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI (lo que magistralmente retrataba el documental "Memoria del saqueo"). Agotados los objetivos menores, los saqueadores van más hacia el Norte, y eso ya no nos gusta, porque no nos vamos a beneficiar de ello sino que lo vamos a padecer. En cierto modo se podría decir que el capital internacional es plenamente decrecentista, pues entienden el momento que estamos viviendo y propone medidas para él razonables con el fin de adaptarse al decrecimiento inevitable. Adaptarse a su manera, claro está, y con una estación de llegada a la que seguro no queremos ir.

Y ésa es la gran paradoja de nuestro tiempo: posiblemente el gran capital internacional es la única gran institución decrecentista del mundo (como mínimo, la mayor). Como su plan de decrecimiento incluye una activa desinformación (puesto que su plan de liquidación de activos no podría prosperar si todo el mundo comprendiera que el decrecimiento es inevitable), la población está completamente confundida sobre qué es lo que pasa. Y como consecuencia, tampoco los partidos políticos son capaces de tomarle el pulso al momento. 

Desde los partidos de derecha, la comunión con los preceptos del liberalismo económico es tan generalizada que la simple mención a la necesidad de decrecer económicamente o simplemente a ser más sostenible lleva aparejada un aluvión de críticas descarnadas, muchas veces sustentadas argumentalmente por los expertos a sueldo de los intereses del capital. Lo peor es la tergiversación de los argumentos: así, un día sale el consejero de turno diciendo que "el decrecimiento lleva a la destrucción del empleo y a la pobreza", mientras que otro día el ministro nos enseña que los partidos que tibiamente coquetean con el decrecimiento "quieren la redistribución de la miseria", dándole propagandística pero efectivamente la vuelta al cada vez más conocido concepto de "redistribución de la riqueza". Lo más triste del caso es que se necesitan opciones decrecentistas "de derechas"; de hecho, con el tiempo acabarán surgiendo, puesto que el decrecimiento es un hecho físico y por tanto transversal a cualquier ideología. Sin embargo, el baño de propaganda hace que estos partidos aún no recorran el necesario trecho, y por fuerza se irán separando cada vez más de un electorado cada vez más menguado.

En cuanto a los partidos de izquierda, sobre todo los de nuevo cuño, falta aún la voluntad decidida de apostar por el decrecentismo, a pesar de que no pocos decrentistas militan ya en sus filas. Estos partidos intentan aún negociar con el sistema, en el convencimiento de que la única manera de ganar una amplia base electoral es tener un discurso más moderado y convencional. Sin embargo, el ejemplo de Syriza nos demuestra que no se puede negociar con el actual sistema económico y financiero, que la actual manera de funcionar y lo que está pasando no es una casualidad, y que cuanto más tiempo se pierda intentando contemporizar se avanza más en la dirección del fracaso político de estas opciones y en el descrédito generalizado de toda la clase política. Lo cual, por otra parte, conviene al gran capital, ya que el desgobierno político le favorece.

Si de verdad queremos hacer frente al saqueo, si de verdad queremos sobrevivir como sociedad frente al mayor desafío de nuestras vidas, tenemos que estar decididos a plantar cara, con la fuerza de la razón pero también con la de la voluntad, y simplemente decir que no. Que no pagaremos. Que no nos someteremos. Que no nos rendimos. Que no tenemos miedo. Tomar el libro de la Historia y escribir nuestro destino de nuestro puño y letra.


Salu2,
AMT

viernes, 10 de julio de 2015

Porqué ha bajado el precio del petróleo



Queridos lectores,

JotaEle (uno de los dos que escriben en este blog) me ha enviado esta precisa reflexión sobre la actual evolución de los precios del petróleo. Estoy seguro que será de su interés.

Salu2,
AMT



Porqué ha bajado el precio del petróleo
Varias son las causas que se le atribuyen al estado actual de bajos precios del petróleo. Bien causas por el lado del consumo como pueda ser el debilitamiento de la economía europea, el crecimiento más débil de China junto a países emergentes, el posible inicio de una recesión mundial. Bien causas por la vía de la producción como puedan ser el aumento de la producción de Irak, el aumento de la producción de EEUU con el fracking. Incluso también se habla del uso del petróleo como arma geopolítica ya que precios bajos del petróleo pueden perjudicar la estabilidad financiera de algunos países productores, o también perjudicar a técnicas de extracción como el fracking y otros petróleos no convencionales.
A continuación vamos a tratar de analizar cuál es la causa más importante que actualmente permite mantener los bajos precios del petróleo los cuales van durando ya todo un año. Para ello se va a usar la nueva publicación de BP de su Statistical Review of World Energy del año 2015, la cual contiene los nuevos datos del año 2014, año en el que comenzó la bajada del precio.
Grafica 1: Producción y consumo mundial de petróleo. Datos de BP en miles de barriles diarios

La gráfica 1 quitando las inflexiones de los años 1973, 1979 y 2008 correspondientes a las crisis, el resto no revela gran cosa, muestran tanto el consumo como la producción una gran uniformidad. Una variación importante a destacar es que la producción desde el 2004 hasta el 2008 entra en una etapa prácticamente plana, continuando a partir del 2009 nuevamente con su crecimiento estable hasta el final. Otra cosa que se puede observar es que la producción se encuentra por encima del consumo hasta el año 1982, a partir del cual pasa a estar el consumo siempre por encima de la producción. La misma base de datos de BP nos da una explicación de esta característica:
Las diferencias entre estas cifras de consumo mundial y las estadísticas de producción mundial se explican por cambios en las existencias, por el consumo de aditivos no derivados del petróleo y combustibles de sustitución, y por las disparidades inevitables en la definición, medición o conversión de abastecimiento de petróleo y de los datos de la demanda.
La producción Incluye el petróleo crudo, el thight oil, las arenas petrolíferas y líquidos de gas natural (el contenido líquido del gas natural en el que este se recupera por separado). Excluye los combustibles líquidos a partir de otras fuentes como la biomasa y los derivados del carbón y el gas natural.  Mientras que el consumo incluye las pérdidas,  todos los demás combustibles fósiles, los biocombustibles y los derivados del carbón y el gas natural.
Parece que la industria petrolera después de las dos crisis del petróleo (1973 y 1979) reacciono con la búsqueda y la introducción de aditivos, combustibles de sustitución y otros petróleos en la producción del petróleo.
Para un conocimiento mejor de los tipos de petróleos y combustibles, puede ser útil la explicación del post Guía apresurada para expertos despistados en el apartado “No todo es petróleo, y mucho menos crudo”.
Gráfica 2: Producción, consumo y precio del petróleo. Datos de BP en miles de barriles diarios y dólares por barril

La gráfica 2 representa una muestra de la gráfica 1 que contiene solo los 11 años finales. Superpuesta a la producción y al consumo se ve el precio del petróleo en ese mismo periodo. Se puede notar como en la parte que corresponde al aplanamiento de la gráfica de la producción (2004 al 2008), el petróleo subió fuertemente de 40 a más de 100 dólares el barril. Parece que cuando se separan las líneas de consumo y de producción es cuando sube el precio del petróleo. En el final de la gráfica, especialmente en los años 2012 y 2014, se juntan algo las líneas de consumo y producción y es precisamente cuando baja el precio del petróleo.
Gráfica 3: Diferencia entre el consumo y la producción. Precio del petróleo superpuesto. Datos de BP en miles de barriles diarios y dólares por barril
La gráfica 3 muestra claramente como efectivamente cuando aumenta la diferencia (resta) entre el consumo y la producción es cuando sube el precio del petróleo, y cuando baja la diferencia entre el consumo y la producción es cuando baja también el precio del petróleo.
El precio responde fielmente a los postulados de la ley de oferta y demanda, cuando la demanda excede a la oferta, aumenta el precio; siendo en este caso la oferta la que se estanca en un principio para volverse a recuperar después.
En un principio la diferencia entre el consumo y la producción aumenta, a partir del 2011 empieza a disminuir. ¿A qué pudo ser debida esta disminución entre el consumo y la producción?.
Por el lado del consumo si uno observa las gráficas correspondientes al consumo de petróleo tanto a nivel mundial, como OCDE, no OCDE y China no se ven cambios significativos en las trayectorias de las gráficas de consumo que puedan coincidir con el cambio de tendencia.

Por el lado de la producción tampoco se ven cambios significativos en la gráfica a nivel mundial. En la gráfica correspondiente a Arabia Saudí tampoco se ven cambios, se mantiene con una producción con tendencia al ascenso y con un estancamiento de la producción de los últimos cuatro años. La gráfica de la producción de Oriente Medio es muy parecida a la de Arabia Saudí, coincidiendo también con un estancamiento de los últimos cuatro años. Rusia sigue también con su producción estable en forma de campana, la cual parece encontrarse ya cerca del cénit. 

Y así hasta que llegamos a la gráfica de los EEUU, y en este caso sí que vemos que la cosa cambia, y mucho.
Gráfica 4: Producción de petróleo de EE.UU. Datos de BP en miles de barriles diarios

Después de 22 años de decrecimiento, la producción de EEUU gracias al thight oil, un petróleo extraído con la técnica del fracking, ha conseguido remontar hasta lograr superar la mayor producción de toda su historia, y esto en solo seis años; consiguiendo además superar en producción a Rusia y Arabia Saudí.
Parece claro que la producción del thight oil es la mayor responsable del acercamiento de la línea de la producción hacia la línea del consumo, trayendo consigo la consabida reducción del precio del petróleo. Pero si el consumo sigue subiendo y el thight oil es el que parece que es el que está aguantando el tirón del consumo, entonces  ¿qué está pasando con el resto de la producción?.
Para responder a la pregunta vamos a intentar formar una gráfica donde se refleje la producción mundial de petróleo sin el thight oil. Para ello partimos de los datos de la gráfica 4 y a partir del año 2008 continuamos de forma simulada con su, hasta esa fecha, declive progresivo. A los datos reales se le restan los datos del declive con lo cual se obtiene una estimación de los datos correspondientes al thight oil de cada año de la muestra.  Posteriormente estos datos se quitan de la producción mundial y se incluyen en una gráfica semejante a la gráfica 2; quedando como resultado una reveladora e inquietante gráfica.

Gráfica 5: Consumo y Producción mundial de petróleo sin el thight oil. Datos de BP en miles de barriles diarios


La gráfica muestra perfectamente como toda la producción mundial de petróleo convencional y no convencional a partir del 2004 empieza a entrar en una meseta en la que continúa en la actualidad. Solo el petróleo proveniente del fracking es el único capaz de mantener la producción en aumento. Si no fuera por el thight oil la abertura entre la línea del consumo y la de la producción se hubiera cuadruplicado, por lo que el precio del petróleo hubiese estado por los 200$ el barril o más.
¿Durante cuánto tiempo podrá el fracking mantener la producción de petróleo en continuo aumento?. Precisamente Antonio mantiene este blog con información periódica y actualizada sobre el fracking. En un post de hace dos meses, Abril de 2015: Nubarrones en el horizonte ya se informaba que los taladros activos están cayendo con fuerza:

La lista de empresas petroleras que quiebran en los EE.UU. aumenta cada día, mientras que el número de taladros activos (lo que se denomina "rig count") en aquel país sigue cayendo con fuerza y es ahora un 53% inferior a lo que fue en Octubre pasado”. En el último informe mensual, Junio de 2015: Se alza la voz, el descenso de perforadoras activas ya va por más de un 60% desde el pasado Octubre.
La extracción por fracking es cara y resulta menos rentable si los precios del petróleo son bajos, la caída de los taladros activos podría indicar el comienzo de un reajuste a la baja en la producción no reflejado todavía en los datos oficiales. Incluso la US. Energy Information Administration (EIA) en su reciente Annual Energy Oulook 2015 reconoce que la estimación de la producción se reducirá con bajos precios del petróleo. Esta publicación también reconoce que incluso en el caso más favorable, la producción empezará a declinar en el 2022. La siguiente gráfica muestra estos dos escenarios.
Gráfica 6: Estimaciones de la producción de petróleo en EE.UU. según el precio. Gráfica de EIA

 Con datos de la EIA, la producción de petróleo de los EEUU a marzo del 2015 se encontraba en 9,8 millones de barriles diarios, la línea verde de la gráfica correspondiente al bajo precio del petróleo tiene como techo los 10 millones de barriles diarios, así que se debe de estar muy cerca del límite correspondiente a la producción rentable a bajo precio del thight oil.
Una vez comience el decrecimiento de la producción, se volverán a separar la línea de la producción de la línea del consumo, por lo tanto es de esperar el consiguiente incremento de los precios, lo cual podría haber empezado ya puesto que en los últimos tres meses el precio del petróleo ha subido un 30%.
Antes de terminar me gustaría dejar una reflexión sobre la sociedad y el fracking: 

Gracias al fracking las consumistas sociedades desarrolladas, están disfrutando de un periodo extra de bajos precios del petróleo. Paradójicamente gran parte de esta sociedad desarrollada es contraria al francking. Una sociedad de consumo basa su funcionamiento en el consumo de grandes cantidades de recursos baratos, y la energía se intenta usar como si fuera otro recurso barato más, de hecho es evidente la gran indignación ciudadana cada vez que suben los precios de los combustibles de automoción. Por lo tanto me pregunto si habría tanta oposición al fracking en el caso de que la gente fuera consciente del abaratamiento del petróleo que ha producido el fracking.

Como conclusión final decir que puede haber muchas causas que influyan en las variaciones del precio del petróleo, pero actualmente la más influyente y decisiva está en el lado de la oferta del petróleo. Pero no en el sentido de que la oferta reacciona estimulada ante los altos precios. Hemos entrado en una etapa en la que la oferta ya no puede reaccionar ante los altos precios del petróleo, saliendo in extremis y en su auxilio un complejo petróleo de gran impacto ambiental, evitando lo que  probablemente hubiera sido un desplome del consumo como ya ocurrió en la segunda crisis del petróleo representada en la gráfica 1.
Saludos