martes, 12 de septiembre de 2017

Sucedió en el Parlament



Queridos lectores,

Durante la última semana, España ha vivido un choque institucional sin precedentes. Lo que muchos creían que nunca llegaría a ocurrir, al final ha ocurrido. No me entretendré con los detalles: los lectores que viven en España los conocen probablemente hasta el hastío, y para los que viven fuera baste decir que la mayoría parlamentaria independentista en el Parlament de Catalunya ha conseguido aprobar las leyes para convocar el referéndum el 1 de octubre y la eventual creación de una república catalana. Por supuesto que estas leyes se atribuyen a sí mismas un rango superior a las españolas, cosa que obviamente las instituciones españolas no pueden aceptar, con lo que el choque institucional y de legitimidades es intenso en este momento.

Al margen del devenir de este nuevo capítulo de la deriva soberanista catalana (el cual obviamente acabará sin la proclamación de la república catalana en este momento, pero también de manera obvia incrementará la presión independentista de cara al futuro), en medio de este maremágnum se ha producido un episodio insólito y de gran significado: en nombre de la Candidatura d'Unitat Popular, CUP (movimiento autodeclarado anticapitalista e independentista, que da apoyo a la mayoría gobernante en Cataluña), el diputado Sergi Saladié (que es profesor universitario cuando no está en el Parlament) presentó una interpelación sobre el decrecimiento al vicepresidente y responsable de economía de la Generalitat, Sr. Oriol Junqueras, a la sazón presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, ERC. Es la primera vez que una moción de cualquier tipo en ese sentido se discute en un parlamento nacional en España, y por ello mismo se trata de un evento importantísimo.

Contexto

La presentación de esta interpelación motivó una entrevista a Sergi Saladié que Manuel Casal publicó en 15/15\15 (de donde sin pudor he tomado prestada la "estelada decrecentista" que abre este post). La entrevista ya es bastante elocuente sobre las propias disensiones y divergencias dentro de la CUP, que deja claro que el sacar adelante esta interpelación viene más del empeño de Sergi y de algunas personas que le apoyan que de un sentimiento mayoritario en la CUP. Con todo, marca un gran e importante precedente. Como también lo marca la respuesta que Oriol Junqueras le da a la dicha interpelación.

Conviene recordar que ERC es un partido que conoce bien lo que es el peak oil y los límites del crecimiento: su anterior presidente, Joan Puigcercós, habló abiertamente del tema en alguna ocasión y notablemente en un programa de la televisión autonómica, y en esta legislatura la portavoz de ERC, Marta Rovira, hizo mención explícita al peak oil durante el fallido debate de investidura de Artur Mas. Así que resulta especialmente oportuno analizar la discusión que se establece entre Sergi Saladié y Oriol Junqueras a raíz de esta interpelación. Les hago un resumen de la misma antes de analizar los aspectos más destacados.

La interpelación y sus réplicas

Sergi Saladié pone la interpelación (ver vídeo) en el contexto del proceso constituyente de la nueva república, explica que por decrecimiento se entiende un proceso ordenado de reducción de actividad y consumo, y que de acuerdo con muchos indicadores ya estamos en un proceso de decrecimiento, pero no ordenado. Menciona que los recursos son limitados y que la capacidad de absorción de residuos también es limitada, mientras que el capitalismo alimenta el mito del crecimiento infinito. Explica que la huella ecológica de Cataluña es de 6,7 veces mayor que su territorio y que para ello se apropia de los recursos de otros países. Más tarde recuerda que la propia Agencia Internacional de la Energía reconoció el peak oil del crudo convencional en 2010, y que desde entonces se han propuesto muchas falsas soluciones a este problema, introduciendo nuevos hidrocarburos líquidos de baja calidad y alto coste, lo que ha llevado a la ruina a muchas empresas, y que ahora mismo las compañías petroleras están desinvirtiendo de manera salvaje. Y que además lo mismo pasa o pasará pronto con carbón, uranio y gas. Añade que algunos economistas llevan tiempo avisando que estos cenits nos llevan a una crisis económica indefinida (menciona a James Hamilton). Acaba pidiendo una reflexión para hacer frente a estas realidades.

Contesta Oriol Junqueras (ver vídeo). Comienza su intervención agradeciendo la oportunidad de hablar de estos temas en el Parlament (como si alguien se lo hubiera impedido hasta entonces, por otro lado). A continuación, discute sobre qué significa decrecimiento, si en general o si respecto al punto de vista económico, y dice que respecto al uso de recursos naturales seguramente está muy de acuerdo con Saladié (dejando implícito que por la parte económica no lo están) e incidiendo en que la solución es la mejora en la eficiencia y mejor uso de los recursos para disminuir su uso. Después habla de lo que significa decrecimiento económico y dice que sobre eso no están tan de acuerdo, ya que el crecimiento es importante para crear empleo y para sostener fiscalmente el estado del bienestar, y que por eso el crecimiento económico es un objetivo destacado. Después, se va a los buenos datos económicos actuales de Cataluña (como si eso demostrara algo respecto a lo que se discute). Con respecto a la huella ecológica, se pierde en una revisión histórica de qué población ha soportado Cataluña, sin duda malinterpretando el término al centrarse en la cantidad de tierras agrícolas necesitadas, y que eso también ha llevado a la catalana a ser una economía abierta. Según Junqueras, el desarrollo tecnológico ha posibilitado acceder a recursos que de otro modo se considerarían agotados, y por eso, el peak oil es un punto cuya ubicación temporal es un tanto difusa pues depende de la tecnología y del precio, y la rivalidad de diversas formas de producción lo hace más difuso todavía, todo ello sin negar que el problema de la sostenibilidad es muy serio. Después se va por una discusión sobre los incrementos de productividad de la economía catalana, mejor que la de los países del entorno, aunque eso no le quita importancia a la necesidad de disminuir el uso de recursos, aunque aquí de nuevo vuelve a confiar en la mejora tecnología. Finalmente, acaba con una breve discusión sobre la evolución del concepto de propiedad en el contexto del capitalismo y su evolución histórica, que promete desarrollar en su contrarréplica.

Replica Sergi Saladié (ver vídeo). Recuerda el estudio de los límites del crecimiento y cómo éste anticipa un colapso a mediados del siglo XXI si no se reacciona. Recuerda que el colapso conocido de las 26 civilizaciones anteriores a la nuestra, citando el libro de Jared Diamond. Según explica, en los cinco casos que Jared Diamond comenta en su libro "Colapso", el colapso se suele producir por una combinación de degradación ambiental y de escasez de recursos, y que, a diferencia de lo que ha pasado históricamente, en este caso estaríamos a punto de enfrentarnos a un colapso a escala global, por lo que sería importante incrementar la resiliencia del territorio. Justamente por eso, comenta, serían necesarios unos cambios radicales, en energía, urbanismo, alimentación y, mas importante aún, en valores sociales, y que este cambio es además urgente y sería comparable al establecimiento de una economía de guerra puesto que, de hecho, estamos en una guerra contra nuestra propia extinción. Justifica la oportunidad de introducir este debate ahora dado el momento ilusionante de la construcción de la nueva república, y por tanto qué mejor ocasión para plantear la cuestión del decrecimiento, puesto que es muy importante y no una excentricidad. Finaliza preguntando si el Govern contempla o ha contemplado medidas para favorecer la soberanía alimentaria y energética.

La réplica final le corresponde a Junqueras (ver vídeo). Contesta, dice, desde la perspectiva del Departamento de Economía y Hacienda, y afirma que cuanto más alta sea la productividad de los factores de producción más sostenible es esta producción, y que la clave es la tecnología. Recuerda que Cataluña tiene recursos donde tiene limitaciones (enfatiza el caso del agua pero sabe que hay otros) y que es necesario actuar. Acepta que ha habido colapsos de civilizaciones (él dice "sistemas económicos") muy completos, pero pone el acento en la cuestión ambiental, centrándose solamente en el cambio climático. Dice que su actuación se centra en favorecer la producción de productos de alto valor añadido, lo que, según Junqueras, da más resiliencia; y recuerda que en Cataluña se ha aprobado una ley del cambio climático. Pero recuerda también que el problema del cambio climático excede los límites de Cataluña. Concluye afirmando que se queda a la espera de las propuestas de la moción concreta que seguirá a esta interpelación, con medidas específicas en los ámbitos de energía, alimentación, agua, etc, que seguramente podrán ser incorporadas legislativamente.

Análisis del debate
 

La intervención de Sergi Saladié es muy centrada y da bastantes datos, a pesar del escaso tiempo disponible para discutir algo tan importante. La contextualización es completamente correcta, y quizá lo único que le habría faltado, por buscarle una pega, sería centrarlo más específicamente en las consecuencias negativas que comportarían para Cataluña la típica respuesta continuista y las falsas soluciones que propone Junqueras.

Me detendré mucho más a analizar las respuestas de Oriol Junqueras, por supuesto, por un doble motivo: primero, porque representa al Govern y particularmente en su cartera económica, pero segundo, porque Oriol Junqueras es una persona inteligente, bien formada y que milita en un partido de izquierdas que, además, es muy consciente de estos problemas como comentamos más arriba. Por tanto, resulta especialmente interesante comprender los argumentos que usa Junqueras para, básicamente, seguir sin hacer nada; en suma, quiero comprender cuáles son los asideros mentales que está usando para aliviar el peso de su conciencia y no caer en las consecuencias lógicas de lo que estamos hablando. Y quiero identificar esos asideros para poder destruirlos y hacerle más difícil evadirse de su responsabilidad la próxima vez.

El primer argumento de Junqueras es un error lógico de la máxima categoría. Afirmar que el crecimiento económico es necesario para la creación de empleo y la sostenibilidad fiscal del estado del bienestar es una tautología, en tanto que uno añada una necesaria coletilla "en el contexto de nuestras democracias liberales capitalistas". Sin entrar a la cuestión de si ésa es el mejor o único tipo de organización social, el argumento de Junqueras es completamente ocioso: lo que plantea Saladié es que será físicamente imposible continuar con el crecimiento, da igual si eso nos gusta o no, si nos conviene o no nos conviene. En ese contexto, decir que necesitamos el crecimiento si queremos tener empleo, estado del bienestar y, en suma, paz social, es reconocer que no hacer frente a la imposibilidad física de volver a crecer implica que deberíamos de cambiar nuestra organización social porque si no tendremos tasas de desempleo enormes, se hundiría el estado del bienestar y, en suma, caeríamos en el conflicto social abierto.

Junqueras, naturalmente, es perfectamente consciente de este non sequitur  (que para él sea necesario el crecimiento no implica que pueda asegurar que habrá crecimiento) y para eso recurre al argumento principal y recurrente de todo su razonamiento: el tecnooptimismo (mejor sería denominarlo "tecnofé") en diversas variantes. Antes de entrar en la discusión de los diversos argumentos tecnooptimistas que usa Junqueras, convendría hacer una consideración de carácter general. Delante de un problema de la gravedad del que se está discutiendo (gravedad aceptada y reconocida en este caso por el señor Junqueras), el peso central de su réplica es que no podemos descartar que el progreso tecnológico mejore la situación. Es decir, que la cosa está complicada pero con un poco de suerte la tecnología nos salvará. Convendrá el Sr. Junqueras que tal actitud es completamente irresponsable e inaceptable en la gestión pública, porque si efectivamente se produce el milagro pues todo va bien, pero como no se produzca se nos aboca al desastre. Por ello mismo, resulta mucho más prudente y aceptable desde el punto de vista de la responsabilidad de los gestores ser mucho más conservador, contar con aquello que de momento se tiene y adaptar las políticas y estrategias a eso; y si posteriormente se producen avances rupturistas será en aquel momento que se podrán relajar adecuadamente las políticas. En suma, es una variante del principio de precaución, tantas veces invocado y otras tantas ignorado cuando se habla del cambio climático. No es sorprendente, como en el caso del cambio climático, que se eluda aplicar el principio de precaución por no poner en riesgo el BAU, puesto que la único que realmente le importa a los responsables políticos es el crecimiento económico por el crecimiento económico, a pesar de que éste está tocado de muerte, si no definitivamente muerto.

La primera referencia a la tecnología que hace Junqueras tiene que ver con la mejora en eficiencia en los procesos productivos y es una loa más o menos clara a la desmaterialización de la economía. Parece creer Junqueras que uno puede reducir la base material y energética de la economía, al tiempo que crece el PIB. Tal suposición es una falacia desmentida tanto por la Historia como por los análisis econométricos: el 70% del crecimiento del PIB responde al uso de la energía, y los tan cacareados ejemplos de mejora de intensidad energética muestran justamente lo contrario de lo que se pretende demostrar, y es que la economía no se desmaterializa en absoluto (quizá a Junqueras le vendría bien leer las actas del encuentro del físico finito con el economista exponencial). En todo caso, al señor Junqueras le convendría revisar las bases teóricas y conceptuales en las que basa su discurso, porque se está tragando como un bendito enormes falacias completamente desmentidas por los datos reales.

En la misma línea, parece creer Junqueras, sin llegar a decir explícitamente a qué se refiere, que la tecnología da acceso a nuevos recursos antes desdeñados. El único ejemplo a gran escala de ese pretendido cambio en los últimos años corresponde a la explotación del petróleo de fracking en los EE.UU., un negocio que, como Saladié le explica en su primera intervención, está llevando a muchas empresas a la ruina y cuya viabilidad es imposible, no siendo una cuestión de precio. Se ve que Junqueras ha aceptado el discurso infantil y simplista de tantos expertos despistados y no comprende que la dinámica del precio en una situación de escasez como la actual es la de la alta volatilidad y de los ciclos de destrucción de oferta y demanda conocidos como "la espiral". Resulta tristemente patético que Junqueras vea la cuestión del peak oil como una cuestión de precios, y que éstos responde actualmente a una dinámica de rivalidad, aceptando la explicación repetida en la prensa salmón española de que todo está en una lucha de precios entre la OPEP y los EE.UU., con el fracking como punta de lanza. Resultaría muy conveniente que el señor Junqueras ampliara su abanico de lecturas e hiciera caso a lo que le explica Sergi Saladié en su primera intervención, quien le comenta que la enorme caída de la inversión del conjunto mundial de las empresas petroleras, por tal de evitar la bancarrota, está llevando a una caída escalofriante de la inversión en nuevos yacimientos que nos condena a sufrir un nuevo pico de precios del petróleo, probablemente antes del fin de 2018, como alertaba el banco HSBC en diciembre de 2016 o la propia Agencia Internacional de la Energía en marzo de este mismo año, aunque ya se indicaba en el informe anual de 2016 (referencias de más enjundia y más acreditadas que las que debe leer Junqueras o sus asesores).

Por otro lado, el Sr. Junqueras cree que si la economía catalana se centra en sectores de mayor valor añadido deviene, de manera natural, más resiliente, cuando es justamente todo lo contrario: los productos de mayor valor añadido son los de mayor complejidad tecnológica, mientras que los servicios de mayor valor añadido son los del sector cuaternario (servicios a servicios, destacando, por su alto valor añadido, los del sector financiero). Ambos sectores son tremendamente vulnerables a los problemas de escasez de recursos: el tecnológico, porque dependen de materiales escasos que necesitan una gran cantidad de energía para su producción; y el sector de servicios, porque su pujanza está condicionada por la disponibilidad de renta de las clases medias (el caso más evidente es el del turismo, principal sector económico de Cataluña) pero ésta está en compromiso por culpa de la imparable devaluación interna que causa la escasez de recursos y la caída de amplios estratos de la población en La Gran Exclusión. De hecho, esa focalización de la economía catalana lo que la vuelve es más frágil, que es lo contrario de ser más resiliente, pero como el Sr. Junqueras está deslumbrado por la buena evolución actual de la economía catalana es incapaz de ver el muro que tiene en frente. Las continuas loas a la mejora tecnológica y la mayor eficiencia en el uso de recursos ignora, recurrentemente, tanto la paradoja de Jevons como que la tecnología no es energía, e implica que el Sr. Junqueras tiene una paupérrima comprensión de cuál ha sido el impulsor real de las pasadas revoluciones industriales.

Por terminar, vale la pena comentar que el tema del cambio climático es también tratado con excesiva ligereza por parte del vicepresident del Govern de la Generalitat. Dada la urgencia del desafío y la gravedad del mismo, es poco aceptable la dilución de la propia responsabilidad del la que hace gala cuando comenta que es un problema que excede el ámbito de Cataluña (si todos los países dijeran lo mismo nadie haría nada). Por otro lado, el cambio climático es sólo uno más de los problemas ambientales a los que hacemos frente; existen muchos otros, generalmente de ámbito completamente local y muchos de ellos que suceden en Cataluña, sobre los que se tendría que actuar y que no se hace absolutamente nada.  


Conclusión:

Las respuestas del Sr. Junqueras a la interpelación del Sr. Saladié han sido realmente pobres y no están mínimamente a la altura de una persona de su formación y experiencia. Si el vicepresident realmente cree en los argumentos que ha dado, es su obligación informarse mejor, particularmente sobre lo que está pasando con la energía a escala mundial y ser capaz de leer otros textos que no las banalidades infundadas que publica la prensa local. Y si realmente se da cuenta de que las cosas no son de esa manera, tiene que entender que ya no queda tiempo para contemporizar con tal de caerle bien al poder económico; estamos ya en la era de las consecuencias y cada mes, cada semana e incluso cada día que perdemos nos aboca a un cambio de consecuencias desastrosas, y la responsabilidad sobre lo que pueda suceder recae especialmente sobre él, puesto que él comprendía y sabía de qué se estaba hablando. Si el año que viene entramos en una nueva oleada recesiva global y Cataluña la encara en peores condiciones de lo que podría será por su culpa principalmente.

Pero la discusión sobre el decrecimiento, crucial en el momento que nos encontramos, ha quedado completamente eclipsada en medio del torbellino informativo que ha supuesto la tensa y caótica aprobación de las leyes catalanas del referéndum y la desconexión. Pues tal y como comentábamos, los conflictos del día a día nos impiden ver y comprender el proceso que seguimos, hasta hacernos incapaces de reconocer el colapso.

Salu2,
AMT